EL FENÓMENO DE LA JUSTICIA EN COLOMBIA

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Muchos intentos fallidos del Estado por tratar de fortalecer, mejorar, operar y prestar un servicio más eficiente en la justicia, acorde a las necesidades de la sociedad colombiana; se evidencia esta deficiencia, cuando cerca de 350 municipios carece de jueces y fiscales, por ende el delito reina y la impunidad florece. El sistema judicial está colapsado.

 

Esto nos da entender la carencia de la presencia del estado, por ende el Estado Social de Derecho brilla por su ausencia a lo largo y ancho del país.

En el resto del territorio, donde existen jueces y fiscales, la inoperancia del estado en el poder judicial, es lastimosamente vergonzosa, donde los funcionarios están atiborrados de procesos por resolver, cada día le asignan más trabajo, con menos empleados, menos investigadores, menos medios científicos de investigación, falta de personal cualificado; donde les exigen estadísticas con mayores resultados, aumenta la presión de sus jefes como de los usuarios, con el gravante de la falta de infraestructuras donde desarrollar sus labores en forma adecuadas.

En muchos municipios, los despachos judiciales funcionan en forma mediocres, con respecto a los sitios locativos, ya que están ubicados en casas viejas, estrechas, sin suficiente iluminación, sin las mínimas condiciones para poder desarrollar un trabajo humano.

 

En el aspecto internacional, nuestro sistema judicial del país está considerado como ineficiente: está situado en el penoso puesto 88 dentro de 142 países, según el Foro Económico Mundial 2011-2012, el sexto lugar como la justicia más inoperante en el mundo y la tercera más lenta de América Latina y el Caribe, según información de Doing Bussines 2011. Un proceso puede tardar, en promedio, de años, otros pueden llegar hasta los 20 años, cuando recorren todas las instancias judiciales, y terminan envejecidos en las altas cortes.

 

Unos de los argumentos de los despachos judiciales de la inoperancia de la justicia, es debido a la congestión, la cual se estima que de seguir el ritmo actual, el sistema tardaría al menos diez años en ponerse al día, aunque cada día vemos los que compartimos esta labor judicial, es ser más lenta, por ende los altos índices de impunidad son cada vez más alarmantes donde hay fenómenos, como la violencia sexual donde puede llegar al 98% de impunidad, entre otros que están muy cerca a este porcentaje.

Es una situación muy desoladora para los usuarios, como para el público en general, la decadencia de nuestra justicia, por tal razón observamos cada vez mayor la justicia por sus propias manos, o sea la vía de hecho, porque ya no creen en las instituciones, no dan resultados oportunos, aumenta la delincuencia, impera la impunidad y los centros de reclusión no rehabilitan al infractor, se han vueltos focos de corrupción y universidades el delito.

 

Es la obligación del estado y nuestra, en pretender alternativas a la eficiencia y aplicación de la justica, que beneficien al ciudadano común, que no privatice este derecho y que contribuya a una justicia: pronta, efectiva, eficiente, pública y ejemplarizante para los políticos corruptos.

 

Por: LUIS CARLOS LOZANO OSPITIA

Abogado, escritor y columnista

Colombo-español

 

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