LAS CONSECUENCIAS DE IGNORAR EL “NO” DEL PLEBISCITO EN COLOMBIA

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Hubo un plebiscito en el que se convocó al pueblo para consultarle “Si” está de acuerdo en refrendar los acuerdos firmados en la Habana o “NO”. Como ya es conocido ganó el “NO” por encontrarse vacíos e incoherencias jurídicas en las 297 páginas que en su totalidad fueron criticadas por quienes se tomaron el interés de leer los puntos acordados y tratar de darle sentido  textual y jurídico a los acuerdos, al observarse que se le estaba dando gran espacio político, social y jurídico a la guerrilla.

La arrogancia y la cólera del gobierno por no admitir la derrota del “NO” en las urnas el pasado mes de octubre de 2016. hicieron  que éste no pusiera oído al pueblo, base fundamental en una democracia, modificó los acuerdos  ampliando las garantías a la guerrilla, ampliando los acuerdos de 297 páginas a 310, dándole más poderío constitucional a las FARC y, luego se inventaron el Fast Track (vía rápida) término en inglés, para desviar la atención del ciudadano del común y de manera rápida darle su debida aprobación en el congreso de los colombianos donde están los supuestos representantes de la democracia elegidos por el pueblo,  pueblo.

 

Hoy empezamos a ver las consecuencias del estado frente a la guerrilla en temas de desarme y la disidencia que reaparece en zonas dejadas por la guerrilla e incluso la delincuencia del común que, por cierto, ya dominan zonas donde predomina el cultivo ilegal de coca, marihuana y amapola al igual que el control y comercialización del oro verde, cuando el estado prometió que las zonas desalojadas por las FARC serían ocupadas por las fuerzas del estado para tomar el control de las mismas. ¿Control de qué? Hoy, Colombia aparece en la lista negra de Norte América como el mayor productor de coca y demás cultivos ilegales en el sur de América frente a Bolivia, Perú o el mismo Brasil.

La entrega de armas no se está haciendo de modo gradual como se habla en los acuerdos, 350 o 600 armas hasta el momento aparecen en los contenedores, según fuentes cercanas a la ONU, organización de verificadores en la zonas veredales,  del total de 17 mil hombres que hacen parte de la guerrilla en todo el país, sin contar con el armamento de asalto, morteros, ametralladoras, lanza granadas, armas artesanales como el caso de lanza cilindros de gas etc.

Y sin contar con el material de guerra, de comunicaciones y logística que ni siquiera el estado cuenta con él.

JUSTICIA Y PAZ: Jurisdicción especial para la Paz; donde han dado libertad condicional  a los integrantes de la guerrilla presos y judicializados; es decir, que la justicia colombiana, que en su momento cumplió con los términos jurídicos, pasó a valer nada, olvidando la pluralidad jurisdiccional.   

LA AMNISTÍA: es un acto legislativo incorporado en la Jurisdicción especial  para la Paz. 

Los dos puntos se han cumplido a cabalidad por parte del estado,  pero el gobierno y las Farc no reconocen aún su responsabilidad por la violación de los derechos humanos según la ONU, éste mismo organismo formula críticas a la ley de amnistía aprobada por el congreso de Colombia en la que incluye referencias abstractas a los derechos de las víctimas, sin establecer mecanismos o procedimientos para asegurar su cumplimiento, también presentan disposiciones ambiguas y vacíos que no cumplen con las normas internacionales y socavan la centralidad para los perpetrados de graves violaciones de derechos humanos. El alto comisionado de Naciones Unidas muestra su preocupación por el goteo de asesinatos constante de líderes sociales. En 2016 se registraron 389 ataques y murieron 127 personas en zonas con alta presencia de la guerrilla de las FARC y casi todas en territorios con cultivos ilegales. La pregunta es  ¿está el estado recuperando el control que la guerrilla deja?.

Y el estado está sintiendo el miedo de poder perder el acuerdo y que fracasen sus emisarios en hablar del perdón y olvido, y con postura de cordero manso socializan el dejar el odio. “Media Colombia vive aún del odio”, “Hay que cambiar esa posición” son los mensajes de los emisarios del gobierno para la comunidad colombiana, donde haya una oportunidad de hablar de ello, tratando de convencer al pueblo y, sin vergüenza, regresa al pueblo el mismo  que en su día lo ignoró, y lo desconoció cuando clamaba por un “NO” ya que el acuerdo no era  muy claro y era urgente y necesario una modificación de los acuerdos firmados en la Habana por parte del gobierno.

Lo último que se atreven a esbozar es “perdón y olvido”. Y cuando sienten la presión del pueblo en contra del adoctrinamiento que piensan seguir nos llaman descerebrados, inconscientes y retrasados en el pensamiento.

La representación política de la guerrilla será subsidiada por el estado con dinero del pueblo, sí, ese que administra quienes dirigen nuestro estado.

CUERPO DE SEGURIDAD Y PROTECCIÓN

Está establecido en el acuerdo y serán miembros de la guerrilla. Esquema de seguridad nacional que creará el estado a nivel nacional, departamental y municipal para la protección de los jefes, pagado por el mismo estado y ganando más de dos salarios mínimos.

SUSTITUCIÓN VOLUNTARIA DE CULTIVOS ILICITOS; Ya se escucha a voces, por doquier, que somos el mayor productor de coca, marihuana, amapola etc.

¿Habrá voluntad de abandonar el oro verde en las selvas colombianas? 

El pueblo se está dando cuenta de las falacias de los acuerdos y los emisarios del gobierno no pierden la oportunidad en foros y charlas para expresar en voz baja que el proceso está en estado crítico, que piden la unidad del pueblo colombiano para sacar adelante el proceso,  gran esfuerzo del estado por varios años en Cuba, para acabar con una guerra interna de más de medio siglo, que, por cierto, nunca  contó con la base de la democracia ,“El Pueblo”, y, al que mucho menos  escucharon a la hora de tomar grandes decisiones que le afectaban de manera directa e indirecta  y, que por arte de magia, ve como de la noche a la mañana los miembros de la guerrilla son premiados. Muchos ciudadanos del común se plantean que en Colombia es mejor ser terrorista que ladronzuelo de poca monta.

Muchos coinciden en que es muy difícil olvidar,  y mucho menos ese colombiano del común que se siente afectado por oír, ver y palpar de cerca la violencia. Hoy nos piden perdón y olvido, sin ver muestras reales de que esto está ocurriendo y las víctimas allí siguen llorando y buscando respuestas a sus preguntas.

¿Dónde están los secuestrados? ¿Dónde están los asesinados de esta  guerra?

Ya hay organismos internacionales reclamando claridad y transparencia con el proceso tan ambiguo. Lo que se criticó en su momento hoy se convierte en realidad, son las consecuencias de los que advirtieron que el “NO” era modificar los acuerdos para no encontrarnos con estas sandeces y no necesariamente era el continuismo de una guerra, como de lo que tildaron a los más del 60% de los colombianos que no validaron los acuerdos en las urnas por los vacíos jurídicos y las incoherencias textuales  a la hora de interpretarlos.

 

 

Por: Alfonso Wilches Alvarado

       Análisis en Política, proceso de Paz en Colombia

       Especial para         Periódico EL ESPINAL

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