LOS WAYUÙ MUEREN DE HAMBRE Y SED

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Es una vergüenza la crueldad que está padeciendo el pueblo Wayuu abandonado por el estado colombiano, es inadmisible que esté ocurriendo  esto en un país de tanta riqueza como es Colombia, donde están muriendo  decenas de niños por desnutrición, “los mata la  física hambre y falta de agua potable” es paradójico que suceda en uno de los países  con mayor riqueza hídrica del mundo. 

Otras decenas de niños agonizan en los hospitales y en los ranchos, tratando de sobrevivir de esta hecatombe infrahumana;  por culpa de politiqueros y algunos funcionarios corruptos, que se roban los millones de pesos, que asigna  el estado para paliar este flagelo.

 A la fecha,  que ha transcurrido este año, las estadísticas establecen que  55 niños Wayuú perdieron la vida por desnutrición y falta de atención social en La Guajira colombiana, estos que son algunos casos denunciados, pueden ser muchos más. Se trata de una crisis humanitaria que atenta contra la vida de miles de personas que residen en varias regiones  del país, como la guajira y  el chocó entre otras.

Más que una crisis social, lo que se evidencia  es una crisis moral  de los gobernantes y de algunos ineptos funcionarios que son ajenos a esta grave problemática, que salpica al gobierno y algunas instituciones de éste como: el Instituto Colombiano de Bienestar familiar, éste por falta de seguimiento, acompañamiento, controles y vigilancia de los dineros destinados  para esas regiones del país, y la fiscalía por no actuar oportunamente contra   esos delincuentes de cuello blanco.

El gobierno ha  hecho caso omiso   a las peticiones elevadas por  La Asociación de Autoridades Tradicionales Shipia Wayuu de Manaure, que le han  reiterado  al Gobierno de Juan Manuel Santos para que cumpla con las medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para proteger a esta comunidad.

Hay medios sencillos para evitar estas muertes tan miserables de esta niñez, como puede ser la recuperación de los centenares de toneladas de alimentos en estado de consumo humano, que se arrojan diariamente a la basura por los almacenes de cadena, supermercados, galerías, (plazas de mercado), abastos, restaurantes, etc.  Podían alimentar a esta población más vulnerable.  Como no existen dolientes que se interesen en buscar soluciones a este fenómeno coyuntural, seguirán la sumatoria de vidas perdidas en forma inverosímil.

La situación es inaceptable y requiere de un actuar contundente por parte de las autoridades. Lo que se necesita son muestras claras de las acciones de choque inmediatas, es sobresaliente el abandono del estado en estas regiones, alejadas de alimentos, salud, educación, transporte, trabajo, en resumen falta de dignidad humana.


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“El ICBF en uno de sus informes ha revelado  que en La Guajira, hay  más de 2.223 niños menores de 5 años con problemas de desnutrición, de los cuales 525 se encuentran en estado de desnutrición severa”, propensos a toda clase enfermedades.
La ranchería Malawaika no es más que un desierto decorado de pobreza, abandono, soledad, tristeza donde moran decenas de familias en paupérrimas condiciones humanas.

Con este proceso de paz que promueve el gobierno colombiano, le queda esta tarea,  una de tantas  pruebas de fuego, para que el Estado colombiano demuestre que puede existir una Colombia sin hambre, sin sed y, sobre todo, sin muertes prevenibles, por inoperancia estatal.

Por: LUIS CARLOS LOZANO OSPITIA

Escritor y abogado colombo-español

Columnista Periódico El Espinal, Enfoque periodístico y La Otra Voz.

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