¿UNA UTOPIA DE LA PAZ EN COLOMBIA?

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Desde un principio, que se anunció los diálogos del gobierno colombiano con las FARC, en busca de una paz definitiva y duradera, fue un boom mediático mundial; donde hubo suspenso, escepticismo, preocupaciones y temor por parte de los colombianos y la comunidad internacional. Después, con los primeros ceses unilaterales del fuego por parte de este grupo armado, los colombianos empezaron a creer en este proceso, donde llevaba más de medio siglo de violencia, destrucción, terror, pobreza y muerte.

 

Una vez firmado los diálogos de la Habana y ratificados posteriormente, reino un poco el optimismo, la confianza entre el estado y la farc.

Pero de cual paz duradera podemos estar hablando en Colombia? Una cosa es el cese de hostilidades, entrega de armas y que entre a la vida política un grupo armado considerado la guerrilla más vieja del mundo y el enemigo principal del gobierno, donde real puede desaparecer como grupo armado y brindarle mayor tranquilidad al gobernó para que tenga un mejor desarrollo económico interno del país. La idea que se vendió a nivel internacional, fue que el principal problema de Colombia era la guerrilla, que una vez se firmados los acuerdos con ellos, llegaría la paz a Colombia. Pero la realizada no es ésta, La paz no llegaba solamente con finiquita es conflicto armado de unos 7.500 hombres; hay problemas más relevantes que la existencia de esta guerrilla, la corrupción, el narcotráfico, el paramilitarismo, donde existe más de 2 millones de indigentes deambulan en física pobreza y abandono por las calles colombianas, centenares de niños mueren de hambre a diario, donde cada día aumenten los tugurios, donde el 70 % de la población Colombia esta desnutrida, donde la justicia es inoperante, la educación mediocre, los servicios públicos costoso y malos, la salud deficiente, las fuentes de trabajo disminuyen: la verdadera paz llega cuando haya justicia social, equidad, donde la brecha entre ricos y pobres sea cada vez más estrecha, y los gobernantes se preocupen más por su pueblo que por llenar sus arcas con el dinero público.

 

Por: LUIS CARLOS LOZANO OSPITIA

Escritor, columnista y abogado.

Colombo español.

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