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¿QUÉ ESPERA EL GOBIERNO DEL PARO?

Se evidencia una absoluta pasividad del gobierno, frente a la cruda crisis que padece nuestro país. Parece que nada lo atormenta: las vidas perdidas, los despojos de los pueblos y ciudades en sus 30 días de paro; con decenas de muertes violentas, centenares de heridos, desaparecidos, torturados, un millar de detenidos, los millones de famélicos, el caudal de patrimonios destrozados, los centenares de servidores públicos lesionados, con el agravante de escasez de alimentos, insumos para la salubridad, en ruinas las medianas, pequeñas y microempresas, donde el desempleo en la cima y la pobreza llegando a la máxima expresión etc. Cada día se incrementa las muertes, los estragos, dominado por el pánico, el terror y la ira, sucumben en cada esquina de esta patria.

¿Qué espera el gobierno de esta de este paro? Quizá que algún día de estos, los protestantes estén exhaustos, fatigados o se consideren derrotados, para que ellos, negocien pequeñeces de todo ese cúmulo de pretensiones expuestas al gobierno, quizás espera, que haya un mayor baño de sangre a lo largo y ancho del país, se vuelva en piltrafas el resto del territorio, para tener argumentos para decretar el estado de conmoción interna, luego lavarse las manos parodiando a Pilatos, o simular ser un redentor con bondadosas negociaciones que no va a cumplir en su mandato, dejando ese caldo de cultivo al próximo sucesor, para culparlo de su omisión.

Lo peor que le puede pasar al gobierno, es que le exijan la renuncia por impericia y soberbia para gobernar, por aquellos dueños del poder económico quienes lo situaron en el sillón del capitolio.

¿Pasaran a la historia por ser valientes al confrontar a un gobierno indolente, burlesco y desalmado o por ser una multitud de inocentes que pusieron su pellejo para que se los perforara con píldoras metálicas y les arrebataran sus vidas por una lucha desigual, quedando en ascuas por otro siglo?

Esta lucha emprendida por la juventud, no proviene de actuaciones de vándalos, vagos, “NINES”, narcotraficantes, guerrilla ni majaderos, no descarto que existan infiltrados que desdibujen la diáfana protesta, pero es obligación del estado prevenir estos actos vandálicos. Esta disputa encendida, es el resultado de décadas de represión, engaños, explotación y miseria acumuladas.

Resultados de la descomposición política, quienes han creado hambre, pobreza, violencia, desigualdad en espiral, ultrajes, donde han desvalijado los recursos de la educación, la salud, las infraestructuras, inversión social y muchas más. Las reformas como: tributarias, laborales, a la salud, a la justicia, a la educación, a las pensiones y otras, en todas ellas han vandalizados los derechos logrados en otras luchas. Han despojado a la mayoría de la población toda opción de buen vivir, superar la pobreza extrema y ser personas con oportunidades de ser y tener. La esclavitud aquí no ha terminado, solo se ha transformado, cambiado de nombre y de amos.

Por: LUIS CARLOS LOZANO OSPITIA

Corresponsal Cali – Colombia

ESCRITOR, ABOGADO Y COLUMNISTA

HISPANO COLOMBIANO

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